
Éste año me pido un juguete. El Mindflex de Mattel. Tienes que concentrarte en tus impulsos cerebrales para mover una bolita de espuma por un circuito. Va en serio.
Te colocas unas pinzas de batería en las orejas y una bandana en la frente, montas el circuito y pones la pelotita en marcha. Te concentras, la pelotita sube. Bajas la atención y baja.
Combinando eso con cierta pericia psicomotriz parece que consigues pasar la pelotita por aros y toboganes. Mientras sigas haciendo cálculo mental la tienes arriba. Ante una pregunta incómoda la bola cae.
La tecnología hace años que se conoce y utiliza, está en los electroencefalogramas clínicos y hace tiempo que se trabaja en interfaces que permitan usar el ordenador sin teclado ni ratón, sólo mediante impulsos nerviosos. En prototipos y demostraciones se ha aplicado también a videojuegos y incluso se usa para desarrollar estrategias de neuromarketing.
Pero ahora está fabricada en colores, empaquetada, comercializada y vulgarizada por 80$. Es ciencia ficción hecha realidad en las estanterías de Toys'r'Us.